jueves, 22 de diciembre de 2011

Capítulo cuatro

Estaba aturdida, intento zafarse del cinturón de seguridad, pero solo consiguió liarse con él aun más, lo que la puso más nerviosa, su cuerpo se hundía en el océano, finalmente atinó y se deshizo de la sujección, se impulso contra el suelo de la aeronave y pataleó bajo el agua buscando la superficie.


Pero sus ropas le pesaban demasiado, las zapatillas eran de plomo bajo el agua, y aunque observaba cierta claridad sobre su cabeza, sentía que no iba a llegar nunca, intentó entonces deshacerse de todo lo que suponía un lastre, la camiseta mojada, las zapatillas, pero el aire se le acababa, pateó con todas sus fuerzas por última vez el agua salada del mediterráneo, con todavía una de las zapatillas puestas y sintió como se le nublaba la vista.


Sentía tanto no poder llevarle ningún regalo a su hermano...


Fin.

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